Las contracciones de Braxton Hicks son algo completamente normal durante el embarazo, pero en ocasiones, sobre todo si eres una mamá primeriza, es posible que te asustes al sentirlas. Es una sensación nueva que nunca antes has tenido y si son un poco molestas, quizás pienses que algo no va bien. Pero nada más lejos de la realidad. Esas contracciones que sientes toman su nombre del médico inglés John Braxton Hicks, que fue quién las describió y diferenció de las del parto por primera vez.

Las contracciones de Braxton Hicks suelen presentarse de manera espontánea y esporádica, habitualmente al final del segundo trimestre de gestación y sobre todo en el tercer trimestre, siendo más frecuentes e intensas conforme se va acercando el momento del parto. Normalmente son indoloras y de corta duración, aunque para algunas mujeres pueden ser un poquito molestas o dolorosas.

Las contracciones de Braxton Hicks se producen porque los músculos del útero se contraen espontáneamente preparándose para el parto, como si estuvieran entrenándose para el gran momento. En ese instante es posible que sientas que tu abdomen se endurece, como si fuera una tensión abdominal.

Normalmente, las contracciones de Braxton Hicks suelen presentarse en circunstancias concretas, como por ejemplo después de haber mantenido relaciones sexuales, cuando la vejiga está muy llena, cuando el bebé es muy activo, e incluso pueden ocurrir por deshidratación. Además, son más frecuentes en mujeres delgadas y/o con una actividad física intensa.

Al ser tan leves, para algunas mujeres estas molestias pasan desapercibidas y otras muchas ni siquiera las sienten durante su gestación. Si no es tu caso, es importante que no te preocupes demasiado y que aprendas a distinguir este tipo de contracciones de las auténticas, que anuncian el comienzo del trabajo de parto. A veces pueden confundirse porque el parto también comienza con leves contracciones, pero existen diferencias muy claras. Para que las distingas correctamente, las contracciones de Braxton Hicks son:

  • Se presentan a intervalos irregulares.
  • Disminuyen y desaparecen por completo.
  • No presentan sangrado, pérdida de líquido o disminución del movimiento fetal.

 

¿Cómo pueden aliviarse las contracciones de Braxton Hicks?

Generalmente la intensidad de la molestia y su frecuencia suelen aliviarse con un sencillo cambio de postura, por ejemplo, acostándote de lado en la cama o reposando, aunque a algunas mujeres les sirve dar un paseo. Como algunas veces las contracciones se producen por deshidratación, también pueden aliviarse tomando un par de vasos de agua. Podrías aprovechar ese momento para practicar los ejercicios de respiración y las técnicas de control del dolor que te han enseñado en las clases preparación al parto. Si practicas habitualmente yoga o ejercicios de relajación, pueden ayudarte a sentirte mejor.

Cuando realmente estás de parto las contracciones se presentan de forma clara con dolores frecuentes y regulares que duran varios segundos, y no se detienen o alivian aunque cambies de postura. El dolor irradia hacia la zona lumbar y la parte superior del abdomen y conforme pase el tiempo serán más intensas y fuertes.

No obstante, debes tener en cuenta que si tienes contracciones antes de la semana 37 y cursan con dolor abdominal, dolor lumbar que se extiende hacia la zona del pubis o  parecido al de la regla, es aconsejable que acudas a tu médico rápidamente para que valore si se trata realmente del comienzo del parto. Si tus dolores efectivamente anuncian un parto prematuro, el ginecólogo podría prescribirte algún tipo de medicación (tocolíticos) para evitar las molestas contracciones y detener el trabajo de parto. Para confirmar que se trata de un parto prematuro se puede realizar una ecografía transvaginal que mide la longitud cervical, que sería el mejor método predictivo.