¿Cómo gestionarlas en pareja?

La maternidad no solo implica una transformación física sino también emocional. De hecho, los cambios de humor son frecuentes durante las primeras semanas y los últimos meses de gestación. Las culpables de estos cambios de humor son las hormonas, cuyos niveles aumentan y fluctúan a lo largo de todo el embarazo haciendo que las emociones viajen en una auténtica montaña rusa.

Pasar de la alegría a la tristeza

Por ello, es frecuente que las mujeres embarazadas pasen, en un abrir y cerrar de ojos, de la alegría a la tristeza, de la ansiedad y la preocupación a la exaltación y la euforia. Aunque se trata de una situación normal, son tan altas las expectativas que la sociedad pone en las madres que éstas tienden a sentirse culpables por sus sentimientos ambivalentes.

Ante esta situación, lo primero que hay que hacer es tomarse las cosas con calma y pensar que el vaivén emocional es transitorio, y que se trata de una situación que se encuentra dentro de la normalidad. Para controlar el estrés que estas emociones causan es importante cuidarse lo máximo posible tanto desde el punto de vista físico como psicológico.

Alimentarse bien

En el plano físico hay que seguir una dieta equilibrada que aporte energía y favorezca el desarrollo normal del embarazo, y también hay que mantenerse activa, en la medida de lo posible, realizando pequeñas caminatas que nos despejen y nos ayuden a tomar contacto con el entorno. Una buena opción para combatir el estrés y la ansiedad puede ser el yoga para embarazadas o la meditación, en la que es posible aprender técnicas de relajación muy útiles.

También es importante buscar apoyo en la pareja durante el embarazo, ya que las futuras madres que se sienten acompañadas y comprendidas durante el embarazo suelen sentirse más felices y menos estresadas. Mejorar la situación emocional de la madre tiene, además, un efecto positivo sobre el bebé.

El apoyo de la pareja

Algunas de las cosas que puede hacer la pareja para apoyar a la futura madre es acompañarla a las visitas médicas, a las clases preparación al parto o participar activamente en la toma de decisiones relacionadas con la gestación, como las relacionadas con los distintos test y pruebas que se deben realizar durante el embarazo.

Asimismo, es importante hablar abiertamente de las emociones y que la pareja muestre su apoyo haciendo pequeños cambios en su estilo de vida, como por ejemplo dejar de beber alcohol, comer de manera más sana o acompañar a la embarazada en sus paseos o actividad física, promoviendo así la consolidación de los hábitos saludables que debe mantener la futura madre.

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Pero este apoyo no debe quedarse en lo emocional. Para muchas mujeres el embarazo supone un periodo de cambios físicos que incluyen cansancio intenso y molestias e incomodidades, por lo que es importante que sus parejas sepan comprender estas circunstancias y ayuden tanto en las tareas del hogar como en la logística familiar.

Pero sobre todo, hablar de los sentimientos, miedos, dudas y expectativas es fundamental para gestionar adecuadamente las emociones y procurar que la montaña rusa de sentimientos vaya teniendo pendientes cada vez menos pronunciadas.