Postparto Suelo pélvico

¿Cómo solucionar la incontinencia urinaria de esfuerzo?

Repuperación del suelo pélvico tras el embarazo para evitar la incontinencia urinaria
Validado por Dr. Ignasi Segura

El tipo más frecuente de incontinencia tras el parto es la incontinencia urinaria de esfuerzo que es la que se produce cuando hacemos cualquier movimiento brusco, desde reírnos o agacharnos hasta estornudar o hacer deporte.

Aunque la incontinencia urinaria de esfuerzo, es un trastorno que solemos asociar con las personas mayores, también afecta a las mujeres que han dado a luz debido al debilitamiento del suelo pélvico.

De hecho, se estima que más del 70% de las embarazadas presentan pérdidas de orina involuntarias durante el tercer trimestre y que al menos el 50% de las consultas sobre incontinencia urinaria de esfuerzo que se reciben en las consultas médicas son de mujeres jóvenes que acaban de tener un bebé.

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El origen de la incontinencia urinaria de esfuerzo

El motivo se encuentra en el debilitamiento del suelo pélvico, un grupo de músculos que actúan como una malla que sostiene los órganos pélvicos, entre los que se encuentran la vejiga, el útero, la vagina y los intestinos. El suelo pélvico pierde tono muscular y fortaleza porque debe soportar el creciente peso del útero durante la gestación y por los efectos del parto. Por ello, es fundamental fortalecerlo durante todo el embarazo para minimizar el daño y favorecer su recuperación tras el parto.

Seguramente durante el embarazo has estado realizando los ejercicios de Kegel, destinados a fortalecer el suelo pélvico.

Aun así, tal y como indicábamos, es muy probable que tengas episodios de incontinencia durante las primeras semanas de embarazo: el 16% de las mujeres presentan pérdidas involuntarias de orina a las 7 semanas de haber dado a luz.

Controlar la incontinencia urinaria de esfuerzo

Si la incontinencia urinaria de esfuerzo persiste, y para evitar que vaya a más, es importante que tras el parto acudas a un centro hospitalario de referencia que cuente con una Unidad de Suelo Pélvico en la que un equipo multidisciplinar de ginecólogos y de especialistas en fisioterapia y rehabilitación haga una valoración del estado de tus músculos pélvicos y del grado de incontinencia urinaria.

Grado de incontinencia incontinencia urinaria de esfuerzo

Tras el diagnóstico, los especialistas de la Unidad de Suelo Pélvico te prescribirán el tratamiento más adecuado para el grado de incontinencia:

  • Técnicas de fisioterapia: Su objetivo es fortalecer la musculatura del suelo pélvico y recuperar el control sobre la vejiga. Estas técnicas pueden ser manuales, es decir, realizadas por la fisioterapeuta, o mediante el uso de aparatos que te ayuden fortalecer los músculos o a realizar mejor los ejercicios de recuperación. Entre las técnicas con aparatología más utilizadas se encuentran:
    • Electroestimulación: mediante la administración de una corriente eléctrica se consigue la contracción de los músculos pélvicos, que se van fortaleciendo poco a poco con este entrenamiento.
    • Biofeedback: es una de las técnicas más eficaces para saber si estás realizando correctamente los ejercicios de recuperación del suelo pélvico, ya que a través del aparato de Biofeedback puedes ver en una pantalla cuándo haces una contracción de los músculos, si contraes los músculos adecuados y en qué grado.

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  • Tratamiento farmacológico: En algunos casos es posible que sea necesaria la combinación del entrenamiento del suelo pélvico y de la vejiga con un tratamiento farmacológico que ayude a bloquear las contracciones de la vejiga y a relajar los músculos.
  • Tratamiento quirúrgico: Existen muchos procedimientos quirúrgicos que pueden mejorar la incontinencia urinaria de esfuerzo, pero solo se aplican en el caso de que las opciones de fortalecimiento del suelo pélvico y entrenamiento de la vejiga no hayan dado buenos resultados. Entre las intervenciones más frecuentes se encuentran la colocación de una malla sintética por debajo de la uretra, la inserción de una cinta transvaginal que permite cerrar al uretra y el cuello de la vejiga, y el uso de la toxina botulínica.

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