Conforme avanza el embarazo el bebé tiene menos espacio para moverse dentro del útero. Aun así, el líquido amniótico le permite girar y cambiar de postura, por lo que hasta las últimas semanas de gestación no se sabe en qué posición del bebé al nacer.

Lo habitual es que el bebé se coloque en posición cefálica, que es la más frecuente, en torno a la semana 30. Dependiendo de la posición en la que se encuentre se podrá intentar un parto vaginal o será necesario programar una cesárea. A continuación vamos a repasar las posiciones más comunes.

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Posición Cefálica

Esta posición del bebé al nacer constituye la posición más adecuada para dar a luz, ya que facilita el paso del bebé por el canal del parto.

El 95% de los partos se producen con el bebé en esta posición.

La posición cefálica consisten en que el bebé nazca con la cabeza hacia abajo, el tronco paralelo al de la madre, la cabeza inclinada hacia la barbilla y los brazos y piernas flexionados junto al tronco.

La cabeza supone el diámetro máximo del cuerpo del bebé, de manera que cuando empieza a asomar por la vagina significa que se ha alcanzado el grado óptimo de dilatación para iniciar el expulsivo.

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Posición  Podálica

Después de la cefálica, es la posición del bebé al nacer más frecuente. Sin embargo, se produce en menos del 4% de los partos.

En este caso el bebé viene de pie o de nalgas y suele ser necesario hacer una cesaría para evitar riesgos.

El diámetro de los pies o las nalgas es menor que el de la cabeza, de manera que si se inicia el expulsivo en esta posición y salen primero los pies o las nalgas es posible que el bebé se quede atascado a la altura de los hombros o la cabeza, aumentando significativamente el riesgo de prolapso del cordón umbilical o asfixia.

En algunos casos se pueden intentar maniobras manuales para cambiar la posición del bebé.

Posición de cara o frente

El bebé viene en posición cefálica pero en vez de tener la cabeza flexionada hacia el pecho la tiene hacia el canal del parto. Es decir que lo primero que se presenta a la hora del parto no es la fontanela sino la frente o la cara. Aunque esta posición es muy poco frecuente, se recomienda una cesárea para facilitar el parto.

Posición cabeza poco flexionada

El bebé sigue estando en posición cefálica pero en vez de tener la cabeza flexionada hacia el pecho la tiene algo más estirada, lo que dificulta su descenso y paso por el canal del parto. Aun así, en estos casos sigue siendo posible el parto vaginal.

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Posición horizontal

A muchas madres les preocupa que su bebé llegue al momento del parto en posición horizontal o cruzada, pero lo cierto es que estos casos son muy poco frecuentes y no alcanzan el 0,5 por ciento. Algunos bebés que llegan al parto en esta posición suelen modificarla y pasar a la cefálica de manera natural como consecuencia de las contracciones. Si no es así es imprescindible realizar una cesárea.