En la semana 15 de embarazo puedes empezar a sentirte cansada, aún te falta mucho para dar a luz, pero son síntomas normales, el embarazo es un periodo de cambios de humor, de altos y bajos, donde es bueno apoyarnos en la pareja para vivir con ilusión la llegada de nuestro hijo.

Durante estas semanas tienes que tener claro que debes seguir cuidándote y mimándote. Date algún capricho que te haga sentir bien y te ayude a coger fuerzas para un tiempo. Recuerda que estás en una etapa muy tranquila del embarazo: ¡disfrútala!

Semana 15

Cambios que experimenta tu bebé

Peso y tamaño

En la semana 15, tu bebé pesará entre 60-70 gramos y 11 centímetros;Es como una naranja.

Forma y desarrollo del bebé

Su cara ya empieza a ser la de un niño/a, con sus ojos, orejas, nariz y labios ya formados. Es más, si se deja, puedes ver cómo se chupa el dedo. Empieza a crecerle el pelo y el vello, conocido con lanugo, por todo el cuerpo.

Su bazo empieza a producir glóbulos rojos y sus manos son cada vez más flexibles. Eso lo notarás porque puedes empezar a sentir que se mueve en tu interior. Aún es pronto para apreciar las patadas, aunque no te sorprendas si de repente sientes algo raro; es tu hijo que quiere hacer notar su presencia.

Su médula espinal ya está totalmente formada, con las diferentes vértebras.

Cambios que experimenta tu cuerpo

En la semana 15 no experimentas grandes cambios. Tu cuerpo se va ensanchando poco a poco para acomodarse al crecimiento de tu hijo.

Puede que sudes un poco más de la cuenta. Depende de la época del año esto lo percibirás más o menos. Se debe a que los cambios hormonales favorecen el desarrollo de más glándulas sudoríparas y hacen que sudes más.

Pero no te obsesiones, es normal y recuerda que no es muy recomendable que te bañes en agua muy caliente o que alargues el tiempo que estás debajo de la ducha.

Consejos para la semana 15 de embarazo

Como tu cuerpo va cambiando, puedes sentir alguna molestia, te recomendamos que:

  • Aumentes la frecuencia de tus paseos.
  • Aliméntate bien, con una dieta que incluya muchas  frutas y verduras.
  • Evita las bebidas con cafeína y con gas, porque al aumentar el tamaño de tu útero, éste presiona el sistema digestivo y puedes tener molestas gastrointestinales. Las bebidas excitantes y con gas no hacen más que agravar la situación.

La importancia de las proteínas en el embarazo

La placenta ya es la encargada al 100% de  alimentar a tu hijo, eso significa que debes aumentar tu ingesta de proteínas, que son necesarias para ti y para tu bebé.

Más o menos las recomendaciones se sitúan entre 50 y 60 gramos diarios de proteínas, que las encuentras en

  • La carne, opta por las aves o la de conejo, pues son las que menos grasa contienen.
  • El pescado, es muy buena opción, pero no lo puedes considerar tu única fuente de proteínas, ya que la gran mayoría de los peces que se consumen contienen mercurio.
  • El queso, los huevos, los frutos secos y las legumbres, son también una buena fuente de proteínas.

¿Qué puedes sentir en la semana 15 de embarazo?

  • Aumento del apetito.
  • El pelo se vuelve más débil.
  • Estás llena de energía.
  • Sudoración excesiva.
  • Te sangran las encías.
  • Molestias en la espalda.
  • Puedes sangrar más por la nariz.
  • Estreñimiento.

Dolor de espalda en la semana 15 de embarazo

En esta etapa tu espalda se empieza a resentir, nada más y nada menos porque el útero está buscando su sitio y presiona la parte inferior de tu espalda.

Eso además hace que tus tobillos empiecen a aumentar de tamaño; a medida que avanza el embarazo también crece el tamaño de tus tobillos; es por la retención de líquidos. Pero no debes alarmarte, son síntomas completamente normales propios de esta etapa del embarazo.

¿Qué pruebas debo hacerme en la semana 15?

En la semana 15 del embarazo no hay unas pruebas específicas que debas hacer. Si coincide que te hace una ecografía verás que tu ginecólogo ya mide la cabeza de tu bebé, el fémur y el diámetro del abdomen. Eso sirve para conocer cómo se va desarrollando, para saber su edad gestacional y para constatar que todo va bien.