La semana 3 estás más cerca de confirmar que se inicia para ti la etapa de la maternidad.

La duración del embarazo es de 40 semanas si contamos desde el primer día de tu última regla, y de 38 semanas si contamos desde la semana 3, en la que el óvulo liberado en el proceso de ovulación se encontrará con un espermatozoide y será fecundado para dar origen a tu bebé.

Proceso de fecundación

En cada eyaculación se liberan entre 200 y 250 millones de espermatozoides que tendrán que sortear numerosos obstáculos antes de llegar al óvulo.

Se enfrentarán, entre otras cosas, a los mecanismos que tiene el organismo para defenderse de cuerpos extraños, a la acción degradadora de las secreciones vaginales y a la estrechez de las trompas de Falopio por las que luego descenderá el óvulo fecundado.

De hecho, apenas unos 300 de los 250 millones espermatozoides conseguirán llegar a las trompas de Falopio y con suerte uno de ellos logrará traspasar con éxito la capa externa del óvulo y fecundarlo.

Tu bebé en la semana 3 de embarazo

Una vez fecundado el óvulo, sus paredes se harán cada vez más gruesas para protegerse de otros espermatozoides, se iniciará el proceso de división celular, para pasar al desarrollo del bebé.

Desarrollo celular para la formación del embrión

El cigoto

En los tres días siguientes a la fecundación se formará lo que denominamos cigoto, que dará lugar a una masa mayor de células llamada mórula y luego evolucionará a blastocito, que contará con unas 58 células.

El blastocito

El blastocito se dividirá en dos grupos de células. El grupo externo se encargará del desarrollo de la placenta que protegerá y alimentará al feto aportándole el oxígeno y los nutrientes que necesita, mientras que el grupo interno dará origen al embrión.

Este complejo conjunto celular descenderá por las trompas de Falopio y en la cuarta semana de embarazo, el embrión anidará en el útero, donde crecerá durante nueve meses aproximadamente.

Este embrión ya cuenta con tu carga genética y la de tu pareja, 46 cromosomas en total que surgirán de la fusión de los núcleos del óvulo y el espermatozoide tras la fecundación.

Por lo tanto, el proceso de fecundación es bastante más complejo de lo que parece y los tiempos son fundamentales para conseguir el éxito. Por ello, si estás buscando un embarazo es importante que conozcas cuándo se produce tu ovulación y cuáles son los días más fértiles para que, óvulo y espermatozoide establezcan una relación duradera.

Para ello puedes recurrir a un test de ovulación, que te dirá con mayor precisión en qué días debes concentrar tus relaciones sexuales para conseguir el embarazo.

Cambios que experimenta tu cuerpo

En este momento seguramente ni sospechas que puedas estar embarazada, y no tendrás la certeza hasta que compruebes que no llega la próxima menstruación.

La semana 3 de embarazo se considera la primera semana real de gestación, y a partir de aquí tendrás que contar unas 38 semanas hasta el final del embarazo.

Como ya se ha producido la fecundación, si todo va bien la semana que siguiente, la cuarta, no tendrás la regla y podrás confirmar que estás embarazada con un test.

Pero aún es pronto para que cualquier test pueda dar positivo y ni siquiera una ecografía es capaz de detectar lo que ocurre en tu interior.

Aumenta la producción de hormonas en la semana 3

A partir de la semana 3,  aumentará la producción de distintas hormonas, como la gonadotrofina coriónica humana (GCH), que son fundamentales para el desarrollo de tu bebé.

Es poco probable que tengas síntomas de embarazo en esta semana, si bien algunas mujeres experimentan un leve sangrado en el momento de la implantación.

También es posible que notes algo de somnolencia, fatiga y un aumento de la salivación. Lo más probable es que relaciones estos signos con la llegada de tu próxima regla, y tendrás que esperar algunas semanas más para asegurarte de que son síntomas propios del periodo de gestación.